04/2016 | Invisibles por Adrián Roa Mendieta


Inauguración de la exposición Invisibles – 12 de mayo de 2016, Centro Cultural Universitario Tlatelolco
Texto: Adrián Roa Mendieta. Fotos: César Guzmán.

Un rinconcito a un costado de las ruinas de Tlatelolco es uno de los pocos lugares que se han descubierto para recordar a los 43 estudiantes desaparecidos. En una ciudad donde el excremento de paloma refleja el estatus de contaminación y cuyos habitantes no tienen otra noticia más que el alza en el frijol y la tortilla, la sola presencia de este lugar supone un oasis a mitad del desierto. Ayer, como una terapia para tratar la salud mental de la sociedad mexicana, se inauguró la exposición “Invisibles” en el centro cultural de este histórico sitio.

Exposición InvisiblesEn medio de empujones, de la hora pico del metro y del ruido de los automóviles, por entre las gotas de lluvia ácida que no alcanzan a mojar pero tampoco dejan seco del todo, se dio la bienvenida a los visitantes. Uno de ellos fue el papá de José Ángel Navarrete González, estudiante desaparecido en la noche de Iguala. Y allí estaba él, se hizo del micrófono para luego hacerse de palabras y sentimientos paternales. Aquel hombre, con voz entre cortada, habló como si el mundo entero lo escuchara. Porque en el reino del silencio saberse escuchado salva vidas. Gracias a ese hombre, pensé, el caso Ayotzinapa será recordado por mucho tiempo.

A las nueve de la noche la Plaza de las Tres Culturas estaba vacía salvo por la omnipresencia de su historia. De vez en cuando se veía una vecina pasear a su mascota. Un señor con vestimenta deportiva cruzaba el gran patio hasta alcanzar el otro lado de la plaza. De los pasillos del edificio Chihuahua un grupo de jóvenes asomaba la vista hacia la iglesia, quizás un intento de imaginar la matanza ocupaba su conversación.

A esa hora los cuentos, las fotografías y las caricaturas eran apreciadas por los visitantes, mientras los padres no abandonaban las imágenes de sus hijos impresas en mantas de plástico, deambulaban por la sala en busca de respuestas, con lágrimas en los ojos explicaban sus exigencias a cualquiera que se les acercara a preguntar, luego continuaban con pasos extraviados como fantasmas que levitan en un mundo en el que a base de ser relegados se aferran a su verdad. Nuestra verdad. Y no la de otros.

Exposición Invisibles¿Qué va a pasar con los estudiantes desaparecidos? Cada que un mexicano se formule esta pregunta, la respuesta, o al menos una pista para llegar a ella, se puede hallar en esta exposición. Porque somos los jóvenes los del ejemplo, los que en un rinconcito de Tlatelolco, o donde sea, podamos encender la luz para crear el espacio propicio y evitar que la obscuridad continúe escondiendo lo que nos impide avanzar como nación.

“Invisibles” no quiere decir desaparecidos, quiere decir que vivos estamos y así nos queremos. La prueba son las obras de arte que aquí se exhiben como un grito de esperanza de parte de la juventud mexicana de estos tiempos.


Adrián Roa Mendieta es ganador en la categoría cuento del Primer Concurso de Fotografía, Cuento y Caricatura “Los 43 desaparecidos” en 2015. Lea su cuento aquí.